Ningún niño debe nacer para morir

La muerte de un niño es una pérdida trágica.

La mortalidad infantil está fuertemente vinculada a la pobreza y en cualquier contexto siempre los más vulnerables son los niños.

Es urgente impulsar avances significativos en la forma en que el mundo trata a los niños para generar cambios inmediatos y duraderos en sus vidas. Un mundo en el que todos los niños tengan asegurado el derecho a la supervivencia, la protección, el desarrollo y la participación.

Protección del niño en su crecimiento y desarrollo logrando para ellos mejores condiciones de vida, contribuyendo a un mundo donde cada embarazo sea deseado, cada parto sea sin riesgo y cada niño alcance su pleno desarrollo, siendo los cuidados de su salud y su nutrición  objetivos prioritarios ya que el vivir en áreas marginadas les impide el acceso a una asistencia sanitaria básica que les permita la promoción de su salud.

La educación como herramienta contra la pobreza. Impulsar el derecho a la alfabetización, ya que garantizar el éxito escolar es la mejor manera de romper el ciclo de la transmisión de la pobreza de padres a hijos. Promover oportunidades de aprendizaje, empoderar a las mujeres y a las niñas facilitando su acceso a la educación, potenciando la equidad de género.. ”igualdad para el desarrollo”, si la mujer avanza el mundo también..

La Fundación Amazonia implicada en las vidas de los niños de extrema pobreza, se siente profundamente comprometida con los “Objetivos del Desarrollo Sostenible”(ODS).